Uno más y lo dejo

Picross 3D: Round 2

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30 enero, 2017

Aun entendiendo que muchos os podáis llevar las manos a la cabeza, tengo que confesar que éste era uno de los juegos que con más ansia había aguardado a lo largo de todo el año pasado. Para mí, ‘Picross 3D’, el primero, el de Nintendo DS, supuso una de las más gratas inclusiones en su holgado y suculento catálogo, convirtiéndose rápidamente en uno de mis juegos de puzle favoritos. Y lo es porque su concepto era tan ingenioso como único: trasladar un pasatiempo más bien propio de la antepenúltima página del periódico a un desarrollo con bloques tridimensionales. El picross en 3D es al picross tradicional lo que la escultura a la pintura: una realidad que se sale del lienzo y que podemos observar desde cualquier perspectiva. Rotar una pieza y esculpirla poco a poco, con paciencia y reglas basadas en números que representan llenos y vacíos, resulta tan adictivo que bien podría llevar algún mensaje de advertencia en el dorso de la caja.

picross3d2 - 01Aprender a jugar a ‘Picross 3D: Round 2’ es bastante sencillo. Ni siquiera se necesita una buena visión espacial, al contrario de lo que pudiera parecer: sólo hace falta sistematizar el proceso de resolución, algo trivial tras las primeras partidas. Si en el picross tradicional tenemos una serie de números para las filas y columnas, la versión 3D, como su nombre indica, añade una tercera dimensión: filas de cubos hacia el fondo de la pantalla y una funcionalidad que nos permite transitar entre capas de cubos. Para abordar, por lo tanto, los en torno a trescientos puzles propuestos, es necesario que nos olvidemos provisionalmente de una de las dimensiones y vayamos reflejando las pistas, mediante marcado, pintado y rotura de bloques, como si de un sistema en 2D se tratara, para luego rotar 90º la pieza y volver a empezar. Es mucho más sencillo hacerlo que explicarlo, y el juego cuenta con los tutoriales justos y necesarios para hacérnoslo entender y soltarnos poco a poco en la jungla del paralelepípedo.

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La principal diferencia con su antecesor es la siguiente: en ‘Picross 3D’ sólo había dos estados para los bloques: lleno (pintado) y vacío; pero ‘Round 2’ añade color a la vida diferenciando entre bloques azules y naranjas. Por ello, tendremos en muchos casos dos números pintados en el lateral de cada bloque: uno hace referencia al número y disposición de los bloques azules, y el otro al de los bloques naranjas. Esto conlleva un incremento de la complejidad de los puzles que, tal y como está resuelto, no se convierte necesariamente en un incremento de la dificultad. Que haya dos números, uno de cada color, es al fin y al cabo una pista doble, más información. A pesar de la novedosa feature de la dualidad de colores, he encontrado este ‘Round 2’ incluso un poco más sencillo que el original de Nintendo DS. Al final de cada puzle se hace un recuento y, en función de cómo lo hayamos hecho —número de fallos, tiempo empleado y nivel de dificultad seleccionado— obtendremos una gema y una puntuación, desbloqueando así nuevos puzles y abriendo paso hacia nuevos desafíos: duelos contrarreloj, puzles temáticos o niveles donde no se permite el fallo.

picross3d2 - 03Por supuesto, cada color tiene su significado: los bloques azules son cubos completos y compactos, mientras que los naranjas adquieren formas muy diversas, lo que da lugar, una vez terminado el puzle, a figuritas mucho más elaboradas que las del primer juego, donde todo era ortogonalmente cuadriculado. Olvidémonos de ese voxelart macroscópico de ‘Picross 3D’, con ‘Round 2’ las formas resultantes se parecen mucho a las cosas que representan. Esos bloques naranjas, que pueden adquirir decenas de formas distintas (circunscritas siempre a los límites del cubo básico elemental) le aportan matices más que interesantes, reforzando esa idea de esculpir con números. No se trata de algo vital, puesto que jugamos a los ‘Picross 3D’ por lo gratificante de su sistema de juego, pero se agradecen los nuevos detalles.

Este ‘Round 2’, tras más de cinco años, no viene a ser otra cosa que la evolución lógica: mismo concepto, añadidos sustanciales, y mucho cuidado para no estropear lo que funciona

La incorporación de un segundo color al sistema de juego también altera de forma sustancial el proceso para identificar qué piezas hay que romper y cuáles debemos pintar. Ahora tenemos un juego de contradicciones (habrá que eliminar cubos con pistas cuyos colores no sean coherentes, por ejemplo) y pistas cruzadas, en el que resulta crucial marcar qué cubos, de ser algo, sólo podrían serlo de uno de los colores. No obstante, y a pesar de que se abre el abanico de particularidades a tener en cuenta durante la partida, no deja de ser una lástima que casi siempre se repitan los mismos patrones numéricos. Se nota que, como en el primer ‘Picross 3D’, se diseñan las figuras pero no así las pistas que nos llevarán a la solución: un algoritmo se encarga de dotar al bloque a tallar de los numeritos justos y necesarios para que pueda ser resuelto. Esto facilitaba que los usuarios, en el juego de Nintendo DS, pudieran diseñar puzles y compartirlos con otros jugadores; una posibilidad que, incomprensiblemente, se ha quedado en el camino en esta segunda entrega. No pregunten por qué: nadie lo entiende.

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Pero es agradable ver que una serie entiende bien sus fortalezas y no se desvía por la senda de la narrativa irrelevante ni cree necesario incorporar postizos sistemas de gestión que entorpecen lo que de verdad importa. ‘Picross 3D: Round 2’ da justo lo que promete: tardes de abstracción mental bicolor donde las horas se vuelven minutos. Nada se interpone entre el puzle y el jugador: si nos parece demasiado fácil, ajustamos la dificultad; si la música no nos gusta, la sustituimos por el susurro de olas muriendo en la orilla de una playa virgen. El stylus como scalpelli y la táctil de 3DS como basto mármol: ¿quién necesita algo más? ‘Picross 3D: Round 2’ es tan bueno que lo difícil es decidir cuándo parar.

Y, al menos yo, aún no he parado. Es el único juego que he tocado durante casi dos meses, y prácticamente me he olvidado de que ahí siguen, sin tocar, decenas de juegos esperando estoicamente en la estantería. A los adictos a los puzles, de vez en cuando, nos sonríe la suerte y nos cae del cielo una fórmula como la de los picross tridimensionales, con un sistema de juego sencillo, ágil y peligrosamente adictivo. Azul y naranja, como en ‘Portal’, como la Tierra vista desde el espacio, como el grito de Munch. El que se mete en sus fauces ya no sale jamás. Os juro por lo que más queráis que sólo juego una más y lo dejo.

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