Crítica
28 noviembre, 2017
The Legend of Heroes: Trails in the Sky<br/> First Chapter & Second Chapter
Aventura familiar

The Legend of Heroes: Trails in the Sky
First Chapter & Second Chapter

por Guillem Ferruz

‘The Legend of Heroes: Trails in the Sky – First Chapter’ es uno de los JRPG más redondos a los que he jugado; una divertida aventura de regusto familiar pero creada con un nivel de mimo y atención al detalle que impresionará incluso al jugador más experimentado.

‘The Legend of Heroes: Trails in the Sky – Second Chapter’ hace exactamente lo mismo que su predecesor, y es una verdadera pena que resulte ser igualmente estelar, aunque también por ello algo decepcionante. Qué curioso esto de las secuelas, ¿no?

Pero me estoy adelantando.

Trails In The Sky

‘Trails in the Sky’ es un JRPG de combates por turnos que nace en un principio como la sexta entrega de la saga ‘The Legend Of Heroes’, que a su vez forma parte de un confuso conglomerado de metasagas de Nihon Falcom con ‘Dragon Slayer’ como madre. Pero la aventura que se planteaba era demasiado extensa como para ser contada en un solo juego, así que se tomó la decisión de repartirla a lo largo de dos enormes entregas, que se complementan con una tercera parte opcional que cerraría algunos cabos sueltos pendientes. En total ‘Trails in the Sky’ te pide más de doscientas horas para contar toda su historia, un compromiso que no puede uno tomarse a la ligera, pero que se justifica por un guión rico y complejo que ya ha generado diversos spin-offs.

Pero ¿qué épica crónica es ésa que se nos pretende contar? Pues, sorprendentemente, una bastante corriente, o por lo menos eso nos sugiere de entrada. Estelle Bright, miembro recién graduada de la organización mercenaria que protege a los ciudadanos del Reino de Liberl, recibe la noticia de que la aeronave en la que viajaba su padre, legendario miembro del gremio, ha desaparecido, y con ella todos sus pasajeros. Junto a Joshua, su hermano adoptivo, Estelle partirá en un emocionante viaje por todo el reino para descubrir su paradero, conociendo todo tipo de amigos y enemigos y desentrañando una conspiración que llega hasta el propio corazón de Liberl.

Uno no tiene la sensación de que esa sea una sinopsis especialmente original, ni un misterio que requiera de media vida para ser resuelto. Pero hay algo que siempre cuento de ‘Trails in the Sky’, y que creo que es una metáfora perfecta de lo que la saga representa; hay unos quinientos cofres del tesoro repartidos por Liberl. Y si tras liberarlos de su contenido son examinados de nuevo, cada uno tendrá una forma distinta de decirnos que ya no hay nada en su interior.

Quinientas formas de decir «El cofre está vacío» para que tú luego te pases el juego sin leer ninguna de ellas.

Existe aquí un amor y una atención al detalle que rayan lo enfermizo. El reino de Liberl es uno de los mejor trabajados que se recuerdan, teniendo cada uno de sus cientos de habitantes una pequeña historia que irá cambiando a medida que lo haga la nuestra. El panadero que se preocupa de lo poco que pasa su hijo por casa, el hijo que se enamora en secreto de la cantante del bar, y la cantante del bar que decide escapar y recorrer el mundo con su arte. De nuevo, montones de cuentos totalmente irrelevantes para el gran esquema de las cosas, meros cotilleos que podrían pasarnos desapercibidos, pero que pintan el mundo de vida y color.

Trails In The SkyEse detallismo se transmite a un guión espectacularmente extenso y perfectamente escrito que tiene por bandera unos deliciosamente trabajados personajes, con especial énfasis en la progresión de Estelle y su relación con Joshua, pero sin descuidar los numerosos compañeros de equipo y otros secundarios recurrentes. Desarrollo de personajes del más alto nivel, que mantiene el tipo durante toda la duración de la aventura.

Me temo, sin embargo, que no pueda decir lo mismo de la narrativa.

Tal vez el mayor pecado del primer ‘Trails in the Sky’ es que, pese a que el juego tiene una estructura clara y una trama perfectamente calculada, esa minuciosidad le pasa factura debido al, en ocasiones, agónico ritmo al que avanza la misma. Al final, tras setenta horas a lo largo de cinco episodios, y pese a que hemos estado participando activamente en los acontecimientos, permanece la sensación de que lo único que se ha hecho es poner las piezas sobre un tablero para la confrontación final, que por supuesto revela al verdadero enemigo a combatir en la segunda entrega. Pero se aprecia un interés en no dejar ningún detalle al azar, y aunque no hay ningún giro argumental especialmente sorprendente, la mayoría de ellos son llevados a cabo con elegancia, incluso cuando en ocasiones se cae en tópicos del género.

Luego llega ‘Trails in the Sky – Second Chapter’, que repite esa fórmula al dedillo y precisamente por ello no alcanza el nivel de su pareja. Irónico, supongo.

Salvando las distancias, ‘Second Chapter’ me recuerda a la infame cuarta película de Indiana Jones. Porque, aunque tiene todos los elementos clave que hicieron funcionar a la perfección a sus predecesoras, hay algo en ella que no acaba de cuajar, aunque ese algo resulta complicado de definir con exactitud. Ése es un poco el caso que nos ocupa.

Trails In The SkyTal vez lo explicaría con cierta sensación de frustración. Frustración porque, tras una primera entrega que nos hace recorrer Liberl resolviendo pequeños misterios para desentrañar finalmente uno mayor, ‘Second Chapter’ nos tiene volviendo al punto de partida y haciendo exactamente lo mismo otra vez, en un sentido demasiado literal. Salvo alguna nueva aparición en los primeros y últimos compases del juego, visitaremos las mismas aldeas, las mismas mazmorras, los mismos caminos, las mismas cuevas. Con los mismos personajes, los mismos hechizos y las mismas habilidades. Sagas como ‘Yakuza’ demuestran que la familiaridad puede ser una herramienta poderosa. Que a veces es mejor recrearse en lo conocido y desarrollarlo que improvisar novedades y perder la esencia. Pero Falcom ha llevado ese mantra demasiado lejos.

Quinientas formas de decir «El cofre está vacío» para que luego tú te pases el juego sin leer ninguna de ellas
Con el añadido de que la estructura de cada episodio es, en esta ocasión, mucho más predecible, y que, a diferencia de ‘First Chapter’, en pocos momentos existe aquí la sensación de que sean nuestras acciones las que estén haciendo avanzar la trama; más bien la de que no importa lo que hagamos, pues en realidad se resolverá todo en una confrontación final que se llevaría a cabo aunque nos limitáramos a esperar sentados su llegada. Pero ese nivel 99 no se alcanzará solito, así que mejor ponerse con las más de ochenta horas que nos llevará completar la aventura. Sí, ‘Second Chapter’ es todavía más extenso que su predecesor, y eso también puede hacer mella en el interés del jugador cansado.

Y, sin embargo, pese a todas mis quejas y frustraciones, se me hace complicado no recomendar, en su conjunto, ‘Trails in the Sky’. A nivel artístico, por ejemplo, es una gozada. Sus gráficos son sencillos pero encantadores, y desprenden color y carisma. Presume de una banda sonora que está a la altura de las mejores de Falcom. Los combates, con su mezcla de turnos tradicionales y rol táctico, son divertidos, inteligentes, y especialmente desafiantes en dificultades elevadas. Todos los personajes tienen en ellos su función, y elegir las combinaciones adecuadas dejará de ser el engorro que supone a menudo en otros juegos del género. A más de uno la experiencia le recordará a nuestro amado ‘Grandia’. No es casualidad, ni se debe meramente a aspectos jugables o técnicos: comparten también ese tono puro, desenfadado pero a la vez elegante.

Y, qué demonios, que me he enamorado de Liberl y de mis compañeros de viaje. Ese es el verdadero tesoro.

‘Trails in the Sky’ no hace nada especialmente novedoso. Pero lo que hace lo aprueba con nota, si bien en su segunda parte cae a menudo víctima de precisamente aquello que la hace tan interesante: su predilección por el detalle y la en ocasiones apabullante magnitud de su guión. Pero lo cortés no quita lo valiente, y se sigue tratando de una de las aventuras más divertidas y trabajadas que nos ha dado el rol japonés en muchos años. Amantes del rol, preparad las maletas. Os debéis una visita al lejano pero muy, muy cercano reino de Liberl.


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